A diferencia de otras especies, la trufa blanca crece de forma silvestre y no se ha conseguido cultivar de manera controlada, lo que incrementa aún más su valor. Su hábitat se encuentra en regiones específicas de Italia, principalmente en Piamonte, Toscana, Emilia-Romaña y Molise, aunque también se encuentran ejemplares en Croacia, Eslovenia, Serbia y algunas zonas del norte de Grecia.
El pueblo de Alba, en la región de Piamonte, es el epicentro mundial de la trufa blanca: allí se celebra cada otoño la célebre Feria Internacional de la Trufa Blanca de Alba, donde se subastan ejemplares que pueden alcanzar precios extraordinarios.
Este producto crece de forma silvestre, de hecho no se ha conseguido cultivar de manera controlada, lo que hace que su valor incremente. Principalmente su hábitat es en zonas de Piamonte, Toscana, Emilia-Romaña y Molise, aunque también encontramos ejemplares en Serbia, Eslovenia o Croacia.
El pueblo de Alba, Piamonte, es el centro mundial de la trufa blanca, allí encontraremos la célebre Feria Internacional de la Trufa Blanca de Alba, donde se subastan ejemplares que alcanzan precios soñados.
Su recolección se desarrolla entre octubre y diciembre, aunque hay zonas que se pueden alargar hasta el mes de enero. Todo el proceso se realiza desde hace tiempo, es una tradición centenaria que se logra gracias a los perros truferos adiestrados que detectan su aroma bajo tierra. Antiguamente se usaban cerdos, pero se dejo de lado esa forma de recolección porque solían comer el producto antes de que el recolector pudiera alcanzarlas.