El primer paso para entender cómo se hacen las frutas de Aragón es conocer nuestro entorno.
La comunidad autónoma de Aragón se caracteriza por una gran variedad de microclimas y suelos que favorecen el cultivo de diferentes tipos de frutas.
Desde las frescas tierras del valle del Ebro hasta las montañas del Pirineo aragonés, cada zona cuenta con unas condiciones únicas que influyen directamente en el sabor y la textura de las frutas.
Las manzanas, peras, cerezas, melocotones y ciruelas son algunas de las variedades más representativas de la región, por ello son también las más usadas.
La combinación del clima continental con inviernos fríos y veranos cálidos y secos permite un desarrollo óptimo de estas frutas, donde los días soleados favorecen la acumulación de azúcares y los fríos nocturnos ayudan a mantener la firmeza.