¿QUÉ PRECIO PUEDE TENER LA TRUFA BLANCA EN EL MERCADO?

La trufa blanca es considerada uno de los productos más exclusivos en la gastronomía. 

La trufa blanca, tiene un origen emblemático en la región de Alba, en el Piamonte italiano, también se puede encontrar en Croacia. Esta trufa tiene una temporada más corta y reducida, concentrada en otoño, de octubre a diciembre.

Se distingue por su aroma que es más penetrante y volátil que suele recordar al ajo, al queso curado e incluso a gas de metano. Tiene además un aspecto liso, con tonos que van desde el beige al dorado y un interior claro atravesado por finas vetas.

Esta trufa es la más exclusiva y cara de todas las variedades, con precios que rondan los 2.500 hasta los 6.000 euros el kilo.

Dentro de la cocina se evita a todo coste el calor con este producto, ya que se perdería toda su esencia; se utiliza siempre en crudo de manera rallada sobre pastas, risottos, huevos o carpaccios, donde aporta un aroma inigualable.

No obstante, si quiere disfruta de otros tipos de trufa, como la trufa negra lo puedes hacer aquí: Trufa negra de Teruel

La trufa blanca (TUBER MAGNATUM)

A diferencia de otras especies, la trufa blanca crece de forma silvestre y no se ha conseguido cultivar de manera controlada, lo que incrementa aún más su valor. Su hábitat se encuentra en regiones específicas de Italia, principalmente en Piamonte, Toscana, Emilia-Romaña y Molise, aunque también se encuentran ejemplares en Croacia, Eslovenia, Serbia y algunas zonas del norte de Grecia.

El pueblo de Alba, en la región de Piamonte, es el epicentro mundial de la trufa blanca: allí se celebra cada otoño la célebre Feria Internacional de la Trufa Blanca de Alba, donde se subastan ejemplares que pueden alcanzar precios extraordinarios.

Este producto crece de forma silvestre, de hecho no se ha conseguido cultivar de manera controlada, lo que hace que su valor incremente. Principalmente su hábitat es en zonas de Piamonte, Toscana, Emilia-Romaña y Molise, aunque también encontramos ejemplares en Serbia, Eslovenia o Croacia.

El pueblo de Alba, Piamonte, es el centro mundial de la trufa blanca, allí encontraremos la célebre Feria Internacional de la Trufa Blanca de Alba, donde se subastan ejemplares que alcanzan precios soñados.

Su recolección se desarrolla entre octubre y diciembre, aunque hay zonas que se pueden alargar hasta el mes de enero. Todo el proceso se realiza desde hace tiempo, es una tradición centenaria que se logra gracias a los perros truferos adiestrados que detectan su aroma bajo tierra. Antiguamente se usaban cerdos, pero se dejo de lado esa forma de recolección porque solían comer el producto antes de que el recolector pudiera alcanzarlas.

La trufa blanca tiene una forma más irregular y una superficie lisa. Su color puede llegar desde un tono beige, a un dorado hasta el marrón claro, todo dependiendo del tipo de la superficie en el que se desarrolla. Su interior se distingue como una gleba marmoleada con vetas blancas. Sin embargo su rasgo más distintivo es su aroma inconfundible, extremadamente intenso, muy penetrante y volátil. La fascinación de los chefs por este producto, en parte es por esto por su aroma que es responsable también de su valor.

En cuanto al sabor, tiene toques que impregnan cualquier plato. A diferencia de la trufa negra por ejemplo, la trufa blanca no se cocina, ya que si lo hacemos destruirá sus compuestos aromáticos. Por eso su uso es en crudo y de manera rallada o laminada al terminar la elaboración.

Mercado internacional de Trufa Blanca

Mercado internacional de Trufa Blanca

La trufa blanca es conocida en el mercado internacional por su elevado precio, ya que es uno de los productos más caros a nivel mundial. Cada temporada su precio varía, pero suele estar alrededor de 2.500 y 6.000 euros por kilo, llegando incluso a superar a veces los 10.000 euros por kilos en subastas. De hecho, en una ocasión en 2021, una trufa blanca de 830 gramos alcanzó un precio de más de 100.000 euros en la subasta benéfica de Alba.

En estos últimos años en el mercado internacional es más conocido todavía por el interés de las altas cocinas y la exportación hacía mercados con Estados Unidos, Japón y Emiratos Árabes Unidos. Aunque cabe resaltar que su producción sigue siendo limitada y totalmente artesanal, lo que mantiene el equilibrio perfecto entre exclusividad y oferta.

Este producto tan delicado se transporta en condiciones refrigeradas para asegurar que lleguen a su destino sin perder ni frescura ni aroma. Así que la transportan manteniendo la cadena de refrigeración entre 2 y 4ºC, lo que previene que se deteriore y preserva su aroma.

Se usan especialmente cajas refrigeradas con geles fríos o almacenamiento en neveras portátiles para así mantener una temperatura constante durante el trayecto, tanto por carretera como por aire.

Existen productos provenientes de la trufa blanca, como aceites, salsas, sales o mantequillas trufadas, que permiten que su sabor este al alcance del público. Aunque cabe decir que estos productos suelen realizarse con aromas sintéticos, ya que su perfume auténtico es casi imposible conservarlo de manera natural.

 Lo que si que podemos es daros algunos consejos:

 - No la cocines, Agrégala al final, rayada o láminada

 - Una cantidad pequeña resalta más en platos limpios

 - Guárdala en un recipiente hermético en el refrigerador

 - Consumela en los primeros días después de comprarla

 

 En resumen, si usas este producto con moderación, su aroma y sabor convierten cada bocado en una experiencia innolvidable.

Historia de la trufa blanca

Historia de la trufa blanca

La trufa blanca es originaria de las regiones de Piamonte y el Toscana en Italia, aunque es posible encontrarla en otros lugares como Eslovenia, Croacia y Serbia. Su existencia comienza a la Roma Antigua, donde se reconocía este producto como un regalo de los dioses.

Durante la Edad Media, se mencionaba la trufa blanca en textos culinarios, ya que en esta época se asociaban con la nobleza y la alta cocina. Además la consideraban como remedio contra enfermedades, y trataban diversas infecciones con el producto, así que no servía solo para la gastronomía.

En el siglo XV, dicha trufa se convirtió en algo tan significativo que se izo notar en el estatus social de las cortes de Italia, sobre todo en zonas en las que se cultivaba y recolectaba, como Piamonte y Lombardía. Elevo su estatus también, gracias a su uso en la corte de los Medici en Florencia, se convirtió en un manjar y de mucho lujo.

En los siglos XIX y XX, la trufa blanca llegó a alcanzar el nivel que vemos hoy en día. Pero debido a su sobreexplotación y la dificultad para cultivarlas, su disponibilidad era reducida. Por eso , y a pesar de los intentos que ha habido para poder cultivarla, sigue siendo un producto imposible de cultivar a grandes escalas, lo que nos deja con su elevado precio y su rareza.

En el siglo XXI vive su edad dorada en cuanto se refiere a prestigio y demanda. Su mercado se ha extendido notablemente, y en subastas llega al increíble valor de hasta 100.000 euros, dependiendo del tamaño y la calidad.

LA TRADICIÓN DE LA TRUFA BLANCA

LA TRADICIÓN DE LA TRUFA BLANCA

Tradicionalmente las trufas se recolectan durante el otoño y el invierno con la ayuda de los perros truferos, entrenados para detectar su aroma bajo tierra. La recolección no es tan fácil y bonita como parece, ya que todo depende de las condiciones climáticas y de suelo específicas, lo que hace que el producto sea tan escaso y codiciado.

A lo largo del tiempo, la trufa blanca se ha simbolizado con exclusividad, riqueza y prestigio. Actualmente, su aparición en un plato sigue siendo una manera exquisita de demostrar sofisticación y refinamiento. Todo por su calidad, su aroma, difícil acceso y escaso cultivo.

LA TRUFA BLANCA..

La trufa blanca es un tesoro culinario que refleja la conexión entre naturaleza, tradición y lujo. Su mercado internacional está en expansión, impulsado por la creciente demanda en regiones con una fuerte cultura gastronómica y poder adquisitivo elevado. Su rareza y calidad superior continúan consolidándola como un símbolo de prestigio en la alta cocina mundial.

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