Todos conocemos la miel por ser una fuente de energía natural y también por sus propiedades antioxidantes y antibacterianas debidas a sus componentes y su acidez, pero, ¿sabemos elegir la miel más apropiada para nuestros platos?
CONSEJOS:
Cuando se trata de alimentos suaves y dulces como los quesos frescos, el yogurt, la repostería y las tostadas, lo más aconsejable es que escojas una miel con un sabor y un aroma igualmente suave, cuyo sabor no predomine ni eclipse el sabor del alimento principal, y que aporte un ligero aroma y dulzor. Para este tipo de usos, te recomendamos la miel de romero.
Por el contrario, si estás pensando en utilizar la miel para alimentos salados o para recetas con carácter como una salsa para carnes blancas, pescados grasos, o para una tabla de quesos curados y semicurados, necesitarás una miel de aroma intenso y sabor potente que acompañe y ensalce los sabores de estos alimentos. Para este tipo de recetas, le recomendamos la miel de tomillo.
Por último, si eres una persona que disfruta de desayunos y recetas dulces como galletas, magdalenas, leche, tostadas con queso fresco o tierno y fruta, etc. y estás buscando una miel aromática sin tener un sabor predominante, te recomendamos la miel de flores. También es recomendable su uso en salsas o vinagretas para ensaladas calientes o frías y para infusiones.