Ahora que ya entendemos de dónde sale este tipo de pasta, ¿cuáles son los beneficios que nos aporta su consumo?
1. Mayor valor nutricional
La espelta contiene una buena proporción de proteínas de alta calidad, así como más vitaminas del grupo B, hierro, magnesio, fósforo y zinc en comparación con muchas variedades de trigo moderno.
Su perfil nutricional es más equilibrado, y su pasta resulta más saciante.
2. Buena fuente de fibra
La pasta de espelta integral es rica en fibra dietética, lo que ayuda a regular el tránsito intestinal, mantener estables los niveles de glucosa en sangre y prolongar la sensación de saciedad.
Esto la convierte en una excelente opción si buscas controlar tu peso o mejorar tu salud digestiva.
3. Mejor tolerancia digestiva
Aunque la espelta contiene gluten (y por tanto no es apta para celíacos), muchas personas con sensibilidad al trigo no celíaca aseguran que la pasta de espelta les resulta más fácil de digerir.
Esto podría deberse a su menor contenido en ciertas proteínas problemáticas presentes en el trigo moderno, así como a su estructura menos modificada genéticamente.
4. Índice glucémico moderado
Al contener más fibra y proteínas, la pasta de espelta (especialmente la integral) tiene un índice glucémico más bajo que muchas pastas refinadas.
En resumen, que genera una liberación de energía más gradual, ayudando a evitar picos de azúcar en sangre y contribuyendo al control metabólico.
5. Sabor más intenso y agradable
En el plano culinario, la pasta de espelta tiene un sabor ligeramente más dulce y a nuez, que aporta profundidad a los platos y combina muy bien con ingredientes como verduras asadas, setas, quesos suaves o salsas de frutos secos.
6. Una opción más sostenible
Desde el punto de vista ecológico, la espelta suele cultivarse en condiciones más naturales, con menor necesidad de fertilizantes químicos.
Al ser una variedad más resistente, requiere menos intervención intensiva, lo que la convierte en una opción más respetuosa con el medio ambiente.